sábado, 23 de diciembre de 2017

Incidente Crítico

Creo que son muchos los momentos en los que he vivido una situación de este tipo. Pero una situación que se repite en mi día a día está provocado por el uso de las famosas Cookies. Muchas veces he deseado que cada vez que acepto el uso de las Cookies que, o bien me trajeran una bandeja de galletas, o bien le dieran una hos… en toda la cara a quien los ha inventado. 

Pero ninguna de esas dos situaciones ocurre jamás. Lo que si que pasa es que por un lado me siento controlada, y por otro lado la situación ya me aburre. La privación de libertad, la de no poder buscar lo que quiera, las veces que lo necesite y que simplemente sea las veces que quiera y cuando necesite, ya resulta casino. 

Cada vez que he solido realizar cualquier búsqueda en algunos de mis dispositivos con acceso a internet, me han atosigado con esa información durante mucho tiempo, en cualquier otra página de Internet, aunque ambas paginas no tuvieran nada que ver entre sí. Es una incitación continua al consumo, como bien cantaba Ska-P “Consumo gusto”. Pero es aun peor cuando ni siquiera soy yo quien realiza la búsqueda. Suelo dejar el móvil a personas de mi confianza cuando han necesitado hacer alguna búsqueda puntual, y cada vez que lo he hecho me he arrepentido. No por el mal uso ni porque el móvil es un dispositivo privado, sino porque el bombardeo de información ni siquiera era de mi interés. 


Esto hace que, cada vez que me acuerdo, procure navegar en modo incógnito, ya que en teoría no queda constancia de esas búsquedas. Aun así, soy más que consciente de que al utilizar el modo incógnito lo único que evito es que me sigan bombardeando con la información de esa búsqueda, porque se sabe que quien tenga interés no tiene ningún problema, por desgracia, en saber lo que he buscado. Por lo menos, es mejor que nada. 

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