martes, 26 de diciembre de 2017

Incidente crítico

Lo que a continuación os voy a contar me dejó bastante huella,  no solo por lo curioso del asunto, sino más bien por lo inesperado que resultó ser para mi.
Hace bastantes años montamos un grupo de música entre las amigas. Yo tocaba la guitarra y cantaba. Resultó que al público le gusto la idea y llegamos a tocar en bastantes ocasiones y en diferentes locales. Seguramente, no por la música que hacíamos, ya que prácticamente todo eran versiones, sino porque a principios de los 90 en Euskal Herria, apenas había bandas de música creadas exclusivamente por mujeres. 
Jamás llegamos a grabar un disco, pero si que grabamos una maqueta, en el pequeño estudio que un amigo malamente había montado en su casa. Es decir, que todo ello no era más que algo que hacíamos entre amigas.
El caso es que años después, un romántico de aquellos años decidió hacer una recopilación del momento, e hizo un montaje con una gran cantidad de fotografías de conciertos de por aquel entonces. Recuerdo que recibí una llamada de él pidiéndome material, y yo sin pensarlo mucho le envié lo que tenía. He de decir que el trabajo que realizó resultó ser excelente y se publicó en diferentes redes sociales. 
Hace no mucho tiempo, me llamaron para una entrevista de trabajo. Para mi sorpresa, y en la mitad de la entrevista, una de las personas que me entrevistaba me reconoció y me preguntó si realmente era yo la cantante del grupo.
Os podréis imaginar mi asombro. Menos mal que aquella persona mostraba simpatía por aquellos años y le hizo gracia. Por lo que se ve, él también había tocado en una banda cuando era joven y alternado por los mismos lugares.
A modo de reflexión, si algo aprendí de aquella situación es que debemos de tener mucho cuidado con lo que publicamos en las redes sociales, o a la hora de dar el consentimiento para que alguien lo haga. Porque una vez publicado, queda al alcance de tanta gente, que difícilmente podemos controlarlo. Incluso podríamos decir que es prácticamente imposible, y tiene mucho que ver con nuestra intimidad. Creo que es un tema que francamente merece especial atención y respeto por nuestra parte.

Nerea Permach Martin






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